¿QUÉ ES LA FRECUENCIA VITAL?
Creemos que todos los seres vivos poseen un estado natural de equilibrio. Cuando vivimos desde ese estado, el cuerpo funciona mejor, la mente es más clara, las emociones son más estables y la vida fluye con mayor coherencia.
A ese estado lo llamamos Frecuencia Vital.
No significa vivir sin dificultades ni no experimentar emociones. Significa disponer de los recursos internos necesarios para adaptarnos, recuperarnos y responder a la vida desde un estado de mayor equilibrio.
Cuando esa Frecuencia Vital disminuye, muchas personas sienten que viven con menos energía, menos claridad, más tensión y una constante sensación de esfuerzo, como si siempre avanzaran con el freno puesto.
La pregunta es inevitable.
¿Qué hace que perdamos ese estado natural de equilibrio?
A partir de esa pregunta comienza el recorrido de esta web.
EL CUERPO
Tu cuerpo lleva millones de años perfeccionando mecanismos para protegerte, adaptarse y recuperar el equilibrio. Mucho antes de que existieran los hospitales, la psicología o la medicina moderna, el cuerpo ya sabía cómo responder al miedo, al peligro, al dolor y al estrés.
No necesita que le enseñemos a respirar, a cicatrizar una herida o a reparar un hueso. Y quizá tampoco necesita que le enseñemos a liberar aquello que ha quedado atrapado en él.
Durante años, diferentes investigadores observaron un fenómeno que se repetía en la naturaleza. Después de escapar de una situación extrema, muchos animales no continúan huyendo. Se detienen. Su cuerpo comienza a temblar de forma espontánea durante unos minutos y, cuando termina, recuperan su comportamiento habitual.
Aquella observación dio origen al desarrollo de métodos como TRE (Trauma Release Exercises), basados en la idea de que el cuerpo dispone de mecanismos naturales para descargar la tensión acumulada tras situaciones de gran estrés.
Si el cuerpo posee mecanismos para recuperar su equilibrio... ¿qué ocurre cuando pasamos años aprendiendo a bloquearlos?
LOS BLOQUEOS
Si el cuerpo dispone de mecanismos para recuperar su equilibrio, surge una pregunta inevitable.
¿Por qué no lo hace siempre?
Porque, a diferencia de los animales, nosotros aprendimos muy pronto a interrumpir esos procesos. Nos enseñaron que llorar era de débiles, que temblar era nerviosismo, que mostrar miedo era perder el control y que había que aguantar como si nada hubiera pasado.
Cada vez que el cuerpo intentó completar uno de esos procesos, la mente intervino para detenerlo. No ocurrió una sola vez. Ocurrió cientos, quizá miles de veces a lo largo de la vida.
Poco a poco, aquello que el cuerpo no pudo expresar dejó de ser una respuesta momentánea para convertirse en una forma de funcionar. La respiración cambió. La postura cambió. La forma de reaccionar ante el estrés cambió.
El cuerpo siguió adaptándose para protegerte. Pero protegerse no siempre significa recuperar el equilibrio. A veces, simplemente significa sobrevivir.
Y cuando una respuesta de protección permanece durante años, deja de sentirse como una excepción. Empieza a sentirse como algo normal.
Lo que durante años pareció estabilidad, quizá nunca fue más que un equilibrio sostenido a base de esfuerzo.
LA LIBERACIÓN
Cuando un mecanismo permanece bloqueado durante mucho tiempo, no desaparece. Espera el momento en que el cuerpo deje de sentirse a salvo para intentar terminar aquello que dejó pendiente.
Por eso algunas personas experimentan temblores. Otras lloran. Otras sienten movimientos espontáneos, cambios en la respiración, calor, frío o una profunda sensación de calma.
No todos los cuerpos responden igual, pero todos parecen perseguir el mismo objetivo: completar un proceso que quedó interrumpido.
Lo que para muchas personas resulta extraño o difícil de comprender, para el cuerpo puede ser simplemente una respuesta natural intentando recuperar aquello que no pudo resolver en su momento.
La liberación no es el objetivo. No es una meta que haya que alcanzar. Es el proceso mediante el cual el cuerpo deja de invertir tanta energía en sostener respuestas de protección que un día fueron necesarias, pero que quizá ya no lo son.
¿Qué sucede cuando el cuerpo deja de sobrevivir y comienza, por fin, a recuperar su estado natural?
LA FRECUENCIA VITAL
Todo lo que hemos visto hasta ahora conduce a una misma pregunta.
¿Qué intenta recuperar el cuerpo cuando deja de sostener tantos bloqueos y respuestas de protección?
Creemos que todo ser humano posee un estado natural de equilibrio. Un estado en el que el cuerpo deja de dedicar la mayor parte de su energía a sobrevivir y puede volver a utilizarla para vivir.
A ese estado lo llamamos Frecuencia Vital.
No significa no tener problemas ni vivir sin emociones. Significa que el organismo ha recuperado la capacidad de responder a la vida sin permanecer atrapado en mecanismos de protección que ya no necesita.
Cuando esa Frecuencia Vital disminuye, la persona puede sentir que vive con menos energía, menos claridad, menos impulso y una constante sensación de esfuerzo, como si siempre estuviera avanzando con el freno puesto.
Cuando el cuerpo comienza a recuperar ese equilibrio, muchas personas describen una sensación difícil de explicar con palabras. No sienten que se hayan convertido en alguien diferente. Sienten que han vuelto a encontrarse con una parte de sí mismos que llevaba demasiado tiempo esperando.
Y quizá esa sea la verdadera función del cuerpo: no solo protegernos, sino también ayudarnos a recuperar aquello que nunca debimos perder.
¿Y SI LLEVAS TODA LA VIDA BLOQUEANDO LAS RESPUESTAS NATURALES DE TU CUERPO?
Tu cuerpo realiza cada día cientos de respuestas automáticas sin que tengas que pensar en ellas. Respira, cicatriza una herida, regula tu temperatura y se adapta constantemente para mantenerte con vida.
Pero existen otras respuestas que, con el paso de los años, hemos aprendido a interrumpir: un bostezo, un suspiro profundo, un estiramiento al levantarte, los pequeños espasmos que aparecen cuando el cuerpo empieza a relajarse antes de dormir, el llanto o el temblor después de un gran susto.
Y casi sin darnos cuenta, todas esas señales fueron sustituidas por una sola orden:
"Contrólate."
Pero... ¿y si el cuerpo nunca estuvo equivocándose?
¿Y si todas esas respuestas forman parte de un lenguaje que el propio organismo utiliza para regularse, adaptarse y recuperar el equilibrio?
Quizá el problema nunca fue que el cuerpo reaccionara. Quizá el problema fue que aprendimos a impedirle terminar aquello que había empezado.
¿Cómo podemos volver a darle al cuerpo el espacio para hacer aquello que siempre supo hacer?
CÓMO LO HACEMOS
En Frecuencia Vital no intentamos enseñar al cuerpo qué tiene que hacer. Creemos que ya posee la capacidad de protegerse, adaptarse y recuperar el equilibrio cuando encuentra las condiciones adecuadas.
Nuestro trabajo consiste en acompañar ese proceso.
Creamos las condiciones para que el cuerpo pueda completar, de forma natural, aquello que durante tanto tiempo no pudo terminar.
Por eso cada experiencia es diferente. Algunas personas experimentan temblores. Otras sienten movimientos espontáneos, emociones intensas o una profunda sensación de calma.
No buscamos provocar una respuesta concreta ni esperamos que todas las personas vivan el mismo proceso. Respetamos el ritmo de cada cuerpo, porque no creemos que exista una forma correcta de liberar. Existe la forma en que tu cuerpo necesita hacerlo.
Nuestro objetivo no es cambiar quién eres. Es ayudar a que tu cuerpo deje de sostener aquello que ya no necesita para que pueda recuperar, de forma natural, su Frecuencia Vital.
Ese es el propósito de Frecuencia Vital: acompañar al cuerpo para que vuelva a hacer aquello para lo que siempre estuvo preparado.
DESPUÉS DE ENTENDERLO,
SOLO QUEDA VIVIRLO
Frecuencia Vital no busca explicar lo que ocurre en el cuerpo.
Crea las condiciones, acompaña el proceso y deja que la respuesta natural aparezca.
El vídeo no sustituye la vivencia.
Solo muestra una parte de lo que puede suceder cuando el cuerpo deja de contener.
Lo que dicen quienes ya lo vivieron
-
Faltan palabras para poder describirlo.
Rocío C.
-
Salí con ganas de más. Una experiencia enriquecedora que no olvidaré.
Laura C.
-
Llegué sin saber muy bien qué esperar. Salí enganchada pidiendo más.
Loly M.
-
Fue algo inesperado. Un pedazo de regalo.
Jeannette B.
-
Es una experiencia increíble. Aprendí muchísimo.
Ene L.
-
Cuando piensas que ya no se puede superar más, lo supera.
Olga B.
No hace falta entenderlo antes.
Solo permitir que ocurra.
Próximas experiencias
Encuentros abiertos para quienes quieren iniciar el proceso en primera persona.
Experiencia presencial
18:00 a 20:00
Presencia real. Algo que solo se siente.
Experiencia presencial
10:00 a 12:00 y de 18:00 a 20:00
Presencia real. Algo que solo se siente.
Creador de Frecuencia Vital.